el cajon Mágico

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miércoles, 28 de marzo de 2012

El Don Del Silencio y la Palabra...


Extractos del libro “Ni lobo ni perro. Por senderos olvidados con un anciano indio” de Kent
Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras.
Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros.

Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Ésa es la manera de vivir despiertos. Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y la mente quietos y entonces, aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar sin temor.

Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman “resolver un problema”. Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.

A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase. Siempre interrumpen. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante. De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.

La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.

Existen muchas voces además de las nuestras. Muchas voces

viernes, 23 de marzo de 2012

EL CARRO.

Sin saber lo que significa este Arcano, simplemente observando la imagen representada, ya podemos hacernos una idea de su principal significado. Representa el avance, la decisión consciente y voluntaria. Vemos que el auriga conduce, al menos de forma aparente, su vehículo en la dirección que ha elegido, a la velocidad que ha decidido y de la forma que ha decidido. Evidentemente, la energía que nos otorga el Carro en el trabajo meditativo es la Voluntad. Esta carta es activa, realiza acciones por medio de un esfuerzo consciente, no representa hechos fortuitos o ideas peregrinas, quizás inducidas por otros, tal vez ocurrencias maravillosas que nos vienen dadas por la inspiración divina. Por el contrario, es una carta práctica, terrenal, representa exactamente la puesta en marcha del plan que nos hemos trazado. Es muy importante fijar esta idea en la mente. Cuando nos marcamos un objetivo, sea de la naturaleza que sea, se dan una serie de fases o etapas, que llevan un orden concreto basado principalmente en la lógica.

En primer lugar decidimos el objetivo que queremos lograr, después estudiamos nuestras posibilidades, qué herramientas poseemos, cuáles nos faltan, el siguiente paso es trazarnos un plan maestro para llegar a la meta deseada, teniendo en cuenta las variables a favor y en contra anteriormente identificadas. Una vez que sabemos lo que queremos y cómo conseguirlo, nos ponemos en acción para dar los pasos que sean necesarios. Esta es precisamente la etapa que domina el Carro: la actividad conscientemente elegida para la consecución de aquello que nos hemos propuesto.

miércoles, 21 de marzo de 2012

La Muerte


“Ésta es la carta que todo el mundo teme. La Muerte es, en gran medida, responsable del miedo que puede provocar el Tarot, bien porque evoca la errónea idea de que se vincula con lo oculto o porque confronta el terror que nuestra propia mortalidad nos causa. En la mayoría de las sociedades la muerte sigue siendo el tabú más importante, el mayor hecho de la vida que aún continuamos ignorando con gran “maestría”.
Entonces, ¿qué significa esta carta? En primer lugar, rara vez hace referencia a una muerte real.
Como siempre, debes pensar en términos simbólicos. Esta carta nos dice que algo está “muerto” o a punto de perecer. Puede tratarse de una situación, una relación, un trabajo o una forma de vida, algo que ya ha durado lo suficiente y toca a su fin. Por doloroso que resulte, nada nuevo puede surgir hasta que la vieja vida se desmorone y desaparezca, dejando paso a un nuevo crecimiento. Por esta razón, los cambios simbolizados por esta carta suelen ser profundos y permanentes.

Para el tarotista, ésta es una carta desafiante, y disfrazarla de “cambio y transformación”, un claro recurso para que suene mucho mejor. El problema es que dicho planteo pasa por alto que algunos cambios no resultan sencillos o suaves, sino todo lo contrario. La carta de la Muerte apunta a sucesos atemorizantes, dolorosos y traumáticos, y que traen pérdida, pena, desesperación o un profundo arrepentimiento.

El eventual resultado final pueden ser grandes cambios para mejor, pero debe pasar cierto tiempo hasta que podamos mirar atrás y decir que aquella época tan terrible fuer “lo mejor que me ha sucedido jamás”. Eso pertenece al futuro. En el momento presente parece que el mundo se está derrumbando y la vida se termina. La verdad es que la vida tal como la hemos conocido en efecto ha acabado, y las nubes son demasiado negras y nefastas como para que veamos la claridad.

La carta de la Muerte puede simbolizar asimismo la ausencia, y una sensación de encontrarnos tan perdidos y apartados de alguien que esa persona nos parece muerta.

La Luna

martes, 20 de marzo de 2012

REY DE COPAS

La última carta de Corte del palo de Copas: el Rey. Representa la madurez y la sabiduría y experiencia propias de esta figura. Sentado sobre un trono flotando a la deriva, encontramos al Rey de Copas, ricamente ataviado y con la mirada perdida en algún punto lejano. Sus manos sostienen una copa y un cetro. Al fondo vemos, en un lado un pez que parece saltar entre las olas, en el otro, un barco con las velas desplegadas.

El agua representa el mundo de las emociones y los sentimientos, pero también el fluir de la vida. No es lo mismo ver unas aguas mansas que fluyen por su cauce de forma calmada, que las aguas revueltas, formando altas olas o remolinos. En el caso concreto del Rey de Copas, vemos un mar inquieto en el que se aprecia un cierto oleaje, y esto es porque se trata de un personaje que vive intensamente las emociones, de ahí, su capacidad de empatizar, de comprender, de solidarizarse con los otros, este detalle lo vemos en los trazos amarillos que se entremezclan en el azul del agua marina, recordemos que el amarillo es el color de los procesos mentales, el elemento aire. El azul le sirve para sentir lo que siente el otro y el amarillo para analizar y extraer un consejo de su experiencia y conocimiento.

El pez saltarín que aparece a la izquierda del trono, según nuestra visión, es una interesante representación de las emociones que libremente juguetean por el mundo emocional, mientras que el barco, a la derecha, avanza con las velas desplegadas, es decir, lleva un rumbo, tiene una dirección, no navega a lo loco sin saber qué hacer, el Rey de Copas, del mismo modo, no se entrega a las emociones sin sentido, no se deja llevar por completo.

Centrándonos en el personaje principal, creo que es importante precisar que, si bien está rodeado de agua por todas partes, no entra en contacto directo en ningún momento con el agua. Este dato es importante porque nos aclara que, si bien está rodeado por lo emocional no está “perdido” en lo emocional. Hay una pequeña diferencia de matices, puede ser una persona con unas emociones muy intensas pero éstas no llegan a sobrepasarle o a dominarle. Es una persona muy emocional pero no absolutamente emocional.

Una buena cuestión es preguntarse ¿el trono está sólidamente asentado o flota a la deriva? Yo siempre he sido más partidaria de la primera opción, me parece que si el trono estuviera navegando a capricho de las aguas, se vería alguna señal como pude ser una inclinación hacia algún lado… pero no lo parece. La teoría del trono zozobrante ha servido a algunas personas para justificar una cierta indecisión en las personas que representa esta carta. Podría ser, es importante que cada persona vaya sacando sus propias conclusiones basadas en el estudio y experiencia con cada carta.

En cualquier caso, nos encontramos a un hombre coronado, como corresponde a su rango, cuya corona está dibujada por una especie de ondas que podrían recordar vagamente las olas del mar. Su traje es azul, evocando la naturaleza de su palo: el Agua, por debajo asoman los pies, que parecen cubiertos con una malla metálica, como la de los guerreros medievales, este detalle, junto al de su pie derecho adelantado, me hablan de una posición un tanto expectante: “si hay que actuar actúo, si no, espero pacientemente”. La imagen es pues, de pasividad aparente más que real. El Rey de Copas no es un hombre netamente de acción, pero tampoco es un soñador incapaz de moverse.

La capa que luce es de color amarillo, con rebordes rojos, interesante combinación de colores: el amarillo es la inteligencia con la que actúa, y el rojo nos recuerda que también puede ser apasionado, pero el predominio del amarillo nos dice claramente que no se deja arrastrar por sus emociones. Algo que volvemos a ver reflejado en el colgante con forma de pez de color amarillo: emociones pero dotadas de inteligencia. Como en todas las figuras de este palo, aparece la copa, en este caso la sujeta en su mano, no la ofrece, ni recibe, simplemente la sostiene. Al contrario que sucedía con la Reina, el Rey no mira a la copa, su mirada está perdida en el frente, no se centra en lo emocional en exclusiva, su visión va más allá.

Si en una mano sostiene el símbolo de las emociones, en la otra porta un cetro que recuerda la forma de una columna, con capitel en forma de papiro incluido, este es un símbolo de poder y mando, y es que, de nuevo, hemos de insistir en que el Rey no se deja dominar totalmente por las emociones, no pierde el control.

Significados generales: Físicamente se relaciona con personas de cabello y ojos claros, con rasgos propios de los signos de Agua (Cáncer, Escorpio y Piscis) especialmente se dice que de Escorpio. Como todos los Reyes, representa el prototipo de un hombre de edad madura que afecta especialmente en el terreno emocional, puede ser abuelo, padre, marido, novio, amante, amigo, hermano, etc. Es una persona de nobles sentimientos, generoso, comprensivo, buen consejero (más para los demás que para él mismo), atento, sensible, generoso, creativo, imaginativo, todo esto teñido con un sutil tono melancólico, no olvidemos que es el Rey de las emociones. Suele ser alguien que tiene a su cargo a otras personas y cuyo bienestar le preocupa, en ocasiones, más que el suyo propio. A veces puede representar al tío soltero que se desvive por los sobrinos.
Buen profesional, puede ser un juez, un médico, psicólogo, terapeuta, filósofo, artista.
Situación social y económica acomodadas. Resolución de problemas. Puesta en marcha de negocios o proyectos con muy buenas expectativas. Protección, buenos consejos. En muchos casos es una carta que habla de asuntos relacionados con la cultura y el arte: como puedan ser exposiciones, congresos, etc. Hay quien relaciona también esta carta con instituciones de tipo social o religioso.
A veces, cuando no está muy bien aspectada, esta carta puede representar a una persona de apariencia tranquila, pero con unas enormes turbulencias en su interior.

Invertida: Persona de carácter pusilánime y muy influenciable. Irresponsable. Falta de escrúpulos, deshonesta e incluso manipuladora. Puede ser alguien que acabe siendo víctima de su propia inestabilidad emocional, por sospechas, celos, suspicacia. Hombre de cierto poder y relevancia que, con la excusa de ayudar o aconsejar, puede perjudicarnos considerablemente. En casos extremos, en posición negativa y rodeada de cartas muy negativas, puede tratarse de un personaje vicioso, violento incluso puede representar a un proxeneta o también a un estafador.
Decadencia. Falta de dominio de un arte a pesar de poseer cierto talento (el artista frustrado). Incultura. Final de una etapa en lo espiritual o en lo material, por ejemplo abandonar una religión, una sociedad, etc. Entorpecimiento y problemas a la hora de emprender cualquier tipo de acción, sea una relación, un negocio, etc. Multa. Injusticia, ruina, pérdidas.

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